EL “SUEÑO DORADO” ENTRE RUSIA Y CHILE

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Para la Directora del Comité Nacional para la Cooperación Económica con los Países Latinoamericanos, Tatiana Mashkova, la firma de un Tratado de Libre Comercio entre Chile y Rusia sería “un sueño dorado“*. ¿Por qué tanta ilusión?

 

Lo primero que debemos considerar es que no existe un acuerdo o tratado especial a nivel de comercio exterior entre ambos países. Actualmente, Chile goza de un régimen de preferencias arancelarias, así como de un acuerdo bilateral del año 2011 que anula el requisito de visa de turismo tanto para Chile como para Rusia. Es preciso destacar que a la fecha existen también un acuerdo de protección de inversiones y un Acuerdo de Doble Tributación.

Para ambos países, un Tratado de Libre Comercio abriría las puertas a un aumento significativo de las exportaciones / importaciones. En el caso de Chile, el sector agropecuario en particular se vería altamente beneficiado mientras que para Rusia la venta de trigo así como de bienes relacionados a la industria en general crecerían. A modo de ejemplo, en 2015 la exportación de los productos lácteos de Chile a Rusia creció en un 383%** debido a las sanciones decretadas por Rusia en 2014 contra EEUU, la Unión Europea, Australia, Canadá y Noruega. Además, Rusia forma parte de la Unión Eurasiática (que incluye a Rusia, Bielorrusia, Kazajistán ,  Armenia y Kirguistán), lo que le permitiría a Chile extender su presencia comercial en la Región.

Chile debe tener presente que Rusia no sólo es un exportador de productos, sino que también de servicios y en particular tecnológicos. Un intercambio entre empresas chilenas y las entidades rusas agrupadas en Skólkovo (“Silicon Valley” ruso) pueden ser de gran beneficio.

A pesar de que todo parece fácil, existen muchos obstáculos y diferencias tanto sociales, como culturales e idiomáticas. Por un lado, las sanciones impuestas por Rusia pueden provocar un daño importante a la economía de un país. Por otra parte, la alta exigencia respecto de las normas veterinarias y aduaneras en cuanto a la calidad de los productos que llegan a Rusia, pueden frenar a algunos exportadores chilenos (si uno no cuenta con un importador en Rusia, es casi seguro que el producto será rechazado). Finalmente, el dominio del inglés y aún mejor del ruso, es imprescindible. Según mi experiencia como abogado rusa en Chile y en mi opinión, Chile y Rusia son dos países que pueden llegar a realizar grandes operaciones comerciales a condición de que cada uno respete las reglas del juego del otro.

Cuevas Abogados está en pleno proceso de desarrollo de su clientela rusa y les ofrece un acompañamiento integral en su instalación en Chile en servicios de visas, creación de empresas,  ampliación de su red de contactos, entre otros.

 

* Fuente: Sputnik   ** Fuente Prochile

 

Por Anna TARASEVICH

Anna RRSS

 

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